Josh Hamilton, jardinero de los Rangers de Texas, admitió que tuvo una recaída y que bebió alcohol en un "momento de debilidad".
Con 30 años, el pelotero estuvo suspendido por más de tres años por problemas de abuso de drogas y alcohol, mientras estaba bajo la conducción de los Rays de Tampa Bay. No jugó la temporada del 2004 ni la del 2005, luego se recuperó y fue elegido como el jugador más valioso de la Liga Americana en el 2010.
Afirmó que no ha utilizado drogas y dijo que se le realizaron dos pruebas de dopaje en un procedimiento de rutina. Indicó que se reunirá con doctores de las Grandes Ligas en Nueva York.
Esta es la segunda vez que Hamilton reconoce una recaída pública con el alcohol en tres años. En el 2009 indicó que se emborrachó en un bar de Tempe en Arizona, aunque aduce que su última borrachera fue el 6 de octubre del 2005.














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